Cuando realizamos trabajos de soldadura o herrería, es muy importante que nos protejamos de los humos y partículas que se generan durante el proceso, ya que su exposición puede afectar nuestra salud a largo plazo. Los humos de soldadura pueden contener partículas mezcladas con gases y vapores, cuya composición depende del material que se esté soldando y de si tiene pintura, solvente u otros químicos.

Para evitar dañar nuestros pulmones y nuestra sangre, es fundamental utilizar protección respiratoria adecuada. El tipo de protección que necesitamos va a depender del material que estemos soldando y del material de aporte que estemos utilizando.

La protección mínima que se recomienda es usar un respirador para partículas de tipo N95, que solo filtra partículas secas. También existen los filtros para partículas secas y oleosas, que se identifican con la letra P. Es importante elegir el tipo de protección adecuado según la tabla de contaminantes correspondiente.

Los barbijos N95 son una opción descartable que se ajusta al rostro y tiene una válvula de exhalación para evitar la concentración de aire caliente. También existen versiones con tratamiento retardante a la llama y filtro de carbón activado.

Otra opción de protección respiratoria reutilizable son las semimáscaras, que constan de una máscara que sostiene filtros recambiables. Los filtros están fabricados con tela no tejida cargada electrostáticamente, que retiene las partículas. Para evitar molestias por olores, se pueden usar filtros OVAG con capa de carbón activado.

Los cartuchos químicos mixtos son una opción para retener gases y vapores, y contienen 70 g de carbón activado y un filtro P100. Son ideales para procesos de soldadura con acetileno o con recubrimiento de pintura o aceite, pero son más grandes y no se pueden usar al mismo tiempo que la máscara de soldar.

Es importante saber cuándo cambiar el filtro de protección, ya que con el tiempo se satura y se dificulta respirar. La vida útil de los cartuchos está vinculada a la cantidad de horas de exposición a los humos y a la concentración del contaminante en el ambiente. Para prolongar su duración, es recomendable guardarlos en una bolsa tipo ziploc para evitar la humedad.

En resumen, elegir la protección respiratoria adecuada es clave para proteger nuestra salud al realizar trabajos de soldadura o herrería. Existen diversas opciones de protección según el tipo de contaminante que estemos enfrentando, y es importante saber cuándo cambiar el filtro para garantizar su eficacia.

2 comentarios en “Cómo proteger tus pulmones al soldar: Guía para trabajos de herrería y metalúrgicos

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